…Y de repente me di cuenta de que tenía veinticinco años y no había hecho nada…
Esta es una de esas frases que te llegan al alma en la serie china Go Ahead (Sigue adelante).
Descubrí esta serie, supongo que gracias al algoritmo, y reconozco que desde el primer capítulo me dejó con ganas de seguir explorando el universo que propone esta producción del año 2020.
No te desvelo nada si te cuento la trama inicial.
Un policía llega destinado a una nueva ciudad de la provincia de Fujian con su familia: su esposa y su hijo. Son vecinos de otra familia, la de un cocinero con restaurante propio y su hija. Ambas familias arrastran sus propios problemas. La familia del policía acaba de perder a su hija pequeña y la madre, un buen día, decide dejarlos atrás y marcharse.
El cocinero, viudo y padre de una niña, conoce a una mujer con un hijo gracias a unas vecinas. Forman una familia y… ella también termina abandonándolos.
El policía y el cocinero unen fuerzas ante las adversidades y crían juntos, como si fuesen una familia convencional, a los tres niños, que crecen como hermanos. Los dos chicos, algo mayores que la niña, la protegen y cuidan como si fuese su hermana pequeña.
Los años pasan, los niños crecen, la familia se fortalece y también aparecen las vicisitudes. Deben enfrentarse al egoísmo de parientes que nunca hicieron nada por ellos, a decisiones que la vida impone por encima de afiliaciones y lealtades, a despedidas, a ausencias…
Y un día te das cuenta de lo mucho que has viajado en el tiempo sin darte cuenta. Un día te das cuenta de todo lo que has dejado atrás, de aquellos que se quedaron atrás y de aquellos que, al igual que tú, tuvieron que tomar su propio camino, la mayoría de las veces sin querer, sin darse cuenta, preguntándose —como se pregunta la protagonista femenina, Li Jianjian—: ¿cómo hemos llegado hasta aquí?, ¿qué nos ha pasado?
La serie te toca la fibra. Explora el camino de la vida y plantea cuestiones como: ¿qué es la familia?, ¿qué significa realmente pertenecer?, ¿quién es más familia, la de sangre o la que se elige?, ¿qué es el amor filial y hasta dónde llega?
No sé si alguien que haya tenido una familia más o menos “estructurada” se habrá hecho alguna vez estas preguntas. Lo que sí puedo afirmar es que yo, que vengo de una “extraña familia”, siempre me lo he planteado. Antes, cuando era más joven y no sabía poner palabras a los sentimientos, buscaba respuestas observando la vida a mi alrededor. Ahora, siendo un viejo, solo me hago preguntas retóricas y sigo extrañando cosas, personas o situaciones en mi vida.
Ya es medio otoño y… sigo sin noticias.
Solo queda una cosa por hacer, lo mismo que he hecho siempre, lo mismo que has hecho siempre.
Go ahead… Sigue adelante.
Ya es medio otoño… Llueve… Hace frío… El viento sopla fuerte, pero tu recuerdo no se moja, no se enfría, no vuela como la flor del ciruelo. Solo me queda la fragancia de la flor de tu piel. Solo queda seguir adelante.
