Después de quince días sin crímenes, Tomás ordenó cegar aquella galería y aumentar las patrullas. Sospechaban que el autor o autores de toda aquella violencia tenía vigilado todos los movimientos y decisiones que tomaban aquellos cuatro hombres.
Una mañana, un campesino de una aldea al norte de la isla. llegó a la ciudad y pidió a los primeros guardias que encontró que venía a visar que su aldea y sus aldeas vecinas estaban tomadas por piratas desde hacía meses. Los guardias lo llevaron a presencia de Tifón al que relató que unos piratas con circo enormes barcos llevaban asentados en su aldea desde hacía meses, esclavizando a las poblaciones vecinas, comerciando con otros barcos occidentales y cometiendo todo tipo de abusos y violaciones a todos los habitantes sin respetar edad o sexo.
Tifón llevó al campesino a presencia de Tomás. El aldeano les explicó que pudo escapar por la noche cuando todos los piratas estaban borrachos como cubas y hartos de cometer sus atrocidades diarias. -¿Cinco barcos? y ¿Cuántos hombres? -Unos dos mil, excelencia. -¿Dos mil? Antonio, acércanos el mapa de esa zona. ¿Sabrías identificar sobre el papel tu aldea y las aldeas vecinas? -Lo intentaré, excelencia.
El aldeano pudo explicar lo suficientemente bien sobre el papel cuál era su aldea y cuántas aldeas más había en aquella zona y que estaban tomadas por los piratas. – Excelencia, son de varios países, chinos, coreanos, japoneses, indios…su jefe es un tal Ji Ho… el interrogatorio continuó durante un rato. Tomás ordenó que a aquel hombre le diesen agua, comida y alojamiento y que lo tuviesen bajo vigilancia hasta nueva orden, podía ser un espía de los piratas.
Las hipótesis aumentaron, los crímenes, el túnel…pudieron ser obra de los piratas que, estaba claro, querían hacerse con el control de Manila y de todas aquellas islas.
-Chen, Tifón, reunión de oficiales ¡inmediatamente!, que vengan también los capitanes del Santa María y del Virgen de Guadalupe.
Shoguin y los demás oficiales acudieron prestos a la llamada de Tomás así como el capitán Santana y Martín Cortés que desde aquel incidente se encerró en su camarote saliendo solo lo justo para dar las órdenes necesarias para el mantenimiento del buque.
Tomás explicó a los oficiales lo contado por el nativo. -Señores, tan solo somos mil trescientos soldados, estamos en inferioridad, cuentan con cinco barcos y unos dos mil hombres. Los soldados españoles siempre hemos combatido en inferioridad numérica, pero no podemos dejar aquí una guarnición de trescientos hombres y combatir tan solo con mil hombres y dos barcos. ¿Alguna propuesta? -Es demasiado arriesgado, se suponen que tendrán espías aquí y que cualquier movimiento que hagamos…se adelantaran a nuestros movimientos. No conocemos la zona…por lo que estaremos en desventaja… -Santana, Cortés, ¿alguna idea? -Demasiado arriesgado, cinco contra dos… no pinta bien… -Martín, ¿cuándo partes para Acapulco? -En dos días estaré listo para partir. -¿Y tú, Santana? -Esta misma tarde, en cuando suba la marea. -Bien…Martín, vas a llevar una carta al Virrey donde le pedimos refuerzos de hombre y barcos, artillería, arcabuces y pólvora. ¡Entregádsela en mano y explícale la situación! Santana, parte esta misma tarde, en nueve meses te quiero de vuelta aquí, y tú, Martín no vengas sin esos refuerzos. -Chen, tu que eres chino, coge a cincuenta hombres y con el nativo ve a reconocer la zona, al sur de los poblados hay un espeso bosque, procurar no salir de la selva y que no os vean. Informa cada quince días. -Shoguin, tú y los demás oficiales incrementar las horas de ejercicios, tanto piqueros como arcabuceros tienen que moverse como un solo hombre. En cuanto regresen Santana y Martín, decidiremos que estrategia seguir.

La reunión de oficiales. Imagen generada por IA.

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