Profetas, señales y finales del mundo
2026 se nos está escapando de entre los dedos como agua o arena y, quizá precisamente por eso, es un buen momento para detenernos un instante y mirar atrás. Para observar algunas de las noticias y acontecimientos que han marcado este año, que han revolucionado determinados sectores de la información y que, de una forma u otra, parecen contener pequeñas profecías sobre lo que podría ocupar los titulares del año que está a punto de comenzar.
A comienzos del siglo pasado, el supuesto profeta argentino Benjamín Solari Parravicini dejó escritas una serie de psicografías que sus seguidores han interpretado durante décadas como predicciones del futuro. Entre ellas figura una especialmente llamativa: la idea de que los extraterrestres acabarían descendiendo para convivir entre nosotros.
Durante 2026, la Administración estadounidense continuó impulsando distintos procesos de desclasificación relacionados con el fenómeno ovni, acompañados de la promesa de que cada vez más información sería puesta a disposición del público. Como era de esperar, buena parte del sector del misterio recibió estas noticias con auténtico entusiasmo. Algunos llegaron a creer que, por fin, las autoridades reconocerían la existencia de visitantes extraterrestres ocultos entre nosotros.
Sin embargo, mientras unos esperaban la gran revelación, otros supieron aprovechar el momento. El cineasta Steven Spielberg logró que su nueva película sobre la temática extraterrestre recibiera una publicidad prácticamente gratuita gracias al enorme interés mediático generado por estas noticias.
La realidad, una vez más, resultó menos espectacular que las expectativas. Una parte del mundo del misterio terminó profundamente decepcionada. Muchos habían imaginado que Spielberg aprovecharía la ocasión para desvelar secretos supuestamente conocidos por las altas esferas del poder estadounidense, o incluso informaciones que llevarían décadas ocultas al público. Nada de eso ocurrió
Y, sin embargo, la auténtica profecía para 2027 podría no tener nada que ver con naves espaciales ni con visitantes de otros mundos. Quizá la verdadera predicción sea que continuaremos viendo cómo rumores, especulaciones y teorías se transforman en enormes fenómenos mediáticos capaces de generar millones de clics, audiencias millonarias y campañas publicitarias imposibles de pagar con dinero.
Parece ser que, según algunos intérpretes de las psicografías de Parravicini, el año entrante podría ser precisamente el momento en que aquella profecía sobre los extraterrestres conviviendo con la humanidad llegaría a cumplirse. Otros aseguraban que el acontecimiento tendría lugar durante los dos últimos meses de este 2026. En cualquier caso, solo queda esperar y ver qué ocurre.
Tampoco faltan otras predicciones para el próximo año. Entre ellas destaca el llamado «Aviso» de Garabandal. Según esta creencia, durante unos quince minutos, independientemente del lugar en el que nos encontremos o de lo que estemos haciendo, Dios nos mostraría de forma íntima cómo nos ve realmente, permitiéndonos examinar nuestra conducta y rectificar nuestro camino para alcanzar la salvación.
Como los desastres nunca vienen solos, el periodista J. J. Benítez también aportó su propia visión del futuro. En su libro Gog y Magog planteó la posibilidad de que, en agosto de 2027, un gigantesco meteorito impactara contra la Tierra provocando miles de millones de víctimas. Hace tiempo analicé esta cuestión en el blog en un artículo titulado Gros y Magog. https://alfmartmartysicomenzamosacambiarelmundo.blog/2020/01/26/grog-magog-caballo-de-troya-y-j-j-benitez/
Lo curioso es que, en la última entrevista que escuché, el supuesto visitante espacial ya había pasado de medir 11 kilómetros a alcanzar los 30. A este ritmo, acabará necesitando su propio código postal.
Sinceramente, no creo que nada de esto vaya a suceder. Sí creo, en cambio, que vivimos un periodo especialmente convulso, en el que resulta mucho más probable asistir a nuevas crisis políticas, revueltas sociales o conflictos armados que a una invasión extraterrestre, un aviso sobrenatural global o un meteorito apocalíptico.
Pero así funciona el relato del misterio. Las profecías extraordinarias siempre encuentran quien las anuncie, quien las interprete y quien las espere con entusiasmo. Como solemos decir por aquí: tiene que haber gente para todo.
Dentro de unos meses sabremos cuántas de estas profecías terminan en el cajón de las curiosidades y cuántas consiguen sobrevivir un año más. Mientras tanto, la realidad seguirá haciendo lo que mejor sabe hacer: sorprendernos por caminos que casi nadie había previsto.
Y si finalmente no llegan los extraterrestres, no aparece el Aviso y tampoco cae ningún meteorito gigante, siempre nos quedarán las noticias de cada día, que suelen ser bastante más extrañas que muchas profecías.


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