¿Y si comenzamos a cambiar el mundo?

Published by

on

Algunas personas, cuando se enteran de que a mis sesenta años me he puesto a estudiar psicología (no son muchas las personas que lo saben, por suerte) a parte de mirarme raro me preguntan el por qué a mi edad. Dependiendo de la persona que sea y el tipo de relación que tenga con ella, le respondo o no lo que a mí da la gana. Suelo responderles de forma más o menos Socrática, es decir, tratando de hacer la pregunta correcta para que piensen por ellos mismos y encuentren la respuesta que más le convenga, la pregunta que suelo hacerles es, ¿por qué no, ¿por qué no hacerlo?

Hace muchos años que me di cuenta, que supe, que hombres y mujeres actúan de la misma manera ante los mismos estímulos. Dicho de otra manera, hombres y mujeres tienen el mismo tipo de comportamiento, los mismos trastornos de personalidad y las mismas enfermedades mentales, que en realidad se reparten al cincuenta por ciento, pero esto no se dice porque sencillamente en estos tiempos no interesa. Incluso en la universidad e detectado que en algunas materias «por no herir sensibilidades» o bien se hace hincapié en que se utiliza el sustantivo genérico (como seres humanos o empleando especie como eufemismo).

Independientemente de que el cerebro de hombres y mujeres no esté diseñado específicamente igual, gracias a la bendita biología, los trastornos que padecemos unos y otras son los mismos. ¿Que lleva a qué un hombre y una mujer tengan comportamientos distintos ante las mismas situaciones?

En la psique humana no solo participa la biología y como esta predispone a un individuo hacia un determinado comportamiento u otro, influyen la genética, que predispone o puede predisponer, el ambiente, es decir, tanto la familia como la sociedad en la que ese individuo se desarrolla a lo largo de toda su vida y el aprendizaje.

Ninguna familia es perfecta, dicen los expertos que el noventa y nueve por ciento de las familias son desestructuradas o conflictivas. Yo sencillamente no lo veo tan claro, en primer lugar habría que definir qué es una familia desestructurada, eso lo haré más adelante, pero visto a una persona que conocí este verano pasado me pregunté, ¿de verdad sólo el 99% de las familias son así o lo son el 100%? Esta persona me comentó que en su familia, compuesta por sus padres y su hermana, jamás hubo una discusión, que sus padres se amaban con locura, y que ellas nunca vieron o tuvieron conflicto entre sus padres o entre los miembros de la familia. Siguiendo con su relato, me contó que de adolescente se metió en drogas y alcohol; sus padres la llevaron a psiquiatra y con veinticinco años dejó las drogas y el alcohol simplemente por que tocaba dejar de lado aquella chiquillería. Algo más tarde se largó a Reino Unido, donde estuvo trabajando durante otros veinticinco años, se dejó rastas y tanto su vestimenta como su vida era, para que me entiendas, «de perro flauta». Me pregunté si realmente aquella fue una familia perfecta.

Si observamos la naturaleza vemos que los cachorros de cualquier especie, aprenden y comprenden el mundo que les rodea con el conflicto, juegan a pelearse, a cazarse entre ellos, etc.

Estos «pequeños conflictos» hacen que los cachorros se preparen para la vida adulta y sepan, por ejemplo como pelearse por una hembra o como conseguir comida. Con los cachorros humanos sucede lo mismo, tanto en la escuela como en la familia. A los niños hay que enseñarles que el conflicto y los problemas existen pero también hay que enseñarles cómo se pueden resolver. Una familia en la que nunca pasa nada, no hay conflictos, los padres o los hermanos no discuten, no es una familia perfecta, es una familia, con uno o varios problemas que bien por no saber o por no querer afrontar deciden hacer como que la vida es perfecta, y esto más tarde o más temprano estalla. ¿Es en ese momento cuándo estalla cuándo se produce el conflicto?, no, el conflicto, o los conflictos estaban siendo edulcorados hasta que la niña o el niño comienza a meterse en problemas, por poner un ejemplo, y quieren salir de su «zona de confort».

Pero, ¿qué es una zona de confort?, seguro que la primera imagen que se te viene a la mente es el sofá de tu casa y esas siestas del fin de semana frente a un aburrido televisor y con un manta por encima. Trasladada esa imagen a la vida en general es que si estás bien y a gusto con tu vida ¿por qué cambiarla?, me revienta, siempre lo ha hecho, esas personas que viéndote solo o sola, por ejemplo, te dicen, tienes que salir, conocer gente, tener pareja… ¿Por qué tengo que hacer eso?, ¿por qué a ti te parece lo correcto?

Viendo con mi madre, de esto hace muchos años, a veces me echaba a la calle «para que fuera a expandirme, conociese gente, hiciera amistades…» yo salía a la calle, me sentaba en un banco del parque y dejaba que pasasen un par de horas para regresar a mi cuarto y a mis libros donde no solo estaba feliz sino, que además, me sentía seguro. Aunque la tranquilidad duraba poco.

Continúo más o menos igual, prefiero la compañía de mis libros a la de las personas, prefiero «ver los toros desde la barrera» que implicarme en algo que me haga daño y me quite la paz física y mental. Aprendí a fuerza de golpes que la verdadera zona de confort que tenemos las personas es hacer aquello que deseamos sin que esto nos suponga la perdida nuestra paz física y mental. ¿Qué significa esto?, es sencillo, si tu estás bien contigo mismo y tu vida, es tu zona de confort y no necesitas nada más, hasta el día que te aburras de ti mismo y de la que hasta ese entonces ha sido tu zona de comfort, tu vida como ha sido hasta ese momento, entonces, si lo tienes claro, cambia de vida, pero teniendo claro que los cambios atañen riesgos y que estos pueden ser dolorosos, tienes que tener muy claro qué rumbo vas a tomar y cuánto te puede llegar a costar llegar a tu meta y valorar si realmente vale la pena correr el riesgo o no, teniendo en cuenta que si regresas a la casilla de salida no una tragedia, es una lección que tienes que aprender en ese momento en que has regresado y de nuevo estás en esa zona de confort de la que te quisiste ir.

Nunca hagas caso de lo que te digan los demás acerca de como tienes que gestionar tu propia vida, cada uno sabemos como nos va, lo que queremos y lo que no, y si no lo sabemos y nos encontramos mal psicológicamente, por alguna razón que desconocemos o no, acude a un profesional de la salud mental, pero con cuidado, ni todos son tan profesionales, ni todos son honestos. Conozco psicólogas que son de ideología woke o feminazi y han destrozado a todas las personas, parejas o familias que han pasado por sus consultas.

En definitiva, para salir de tu zona de confort y arriesgarte con personas, si el caso, que ¡vete a saber, cómo te van a joder!… quédate en tu sofá con tu manta y que ¡le den al mundo!

Una respuesta a «Hombres, mujeres, zonas de confort.»

  1. Avatar de Eva

    Bueno, yo creo que conforme te vas haciendo mayor más claras tienes las ideas y eso es bueno, identificarlas y ser fiel a uno mismo, aunque a veces el camino sea solitario…
    Espero que no siempre lo sea. Un fuerte abrazo, Alfonso y buena semana

Ponte en contacto con nosotros

Bienvenido a un mundo de posibilidades ilimitadas, donde el viaje es tan emocionante y donde cada momento es una oportunidad.

← Volver

Gracias por tu respuesta. ✨

Descubre más desde ¿Y si empezamos a cambiar el mundo?

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo