¿Y si comenzamos a cambiar el mundo?

Published by

on

Durante el mes que Xiao estuvo reflexionando acerca de todo lo que su padre, el verdadero Duque de Wu, les contó y como arreglar aquel encuentro con Tomás; cuando llegaba por las tardes subía a sus aposentos después de una frugal comida en la cocina de la Duquesa. Las cocineras siempre la miraban con aquella mirada que parecía decir; niña tonta…

Xiao subía un servicio de té para ella y para Cao; el abuelo solía estar muy a gusto a la fresca debajo de su árbol preferido cómodamente sentado en su sillón favorito; así que Xiao solo preparaba té para las dos. Los días iban pasando y Cao nunca estaba en sus aposentos como esperaba encontrarla. Xiao se preguntaba dónde podía estar aquella muchacha de piel delicada y tan blanca como el marfil. Quería suponer que, como su padre, había encontrado algún rincón en aquellos frescos y sombreados jardines donde refugiarse del rigor del verano con Eva Li, a la que tampoco encontraba por ninguna parte, si no estaba con su abuelo estaría con su tía, se decía Xiao.

Una de aquellas tardes, Xiao, harta de tomarse el té sola y, ya con sus ideas muy claras, bajó al jardín con el servicio de té, donde su padre dormitaba. Su padre se despertó de su duermevela al escuchar los ligeros pasos de su hija.

Xiao y el abuelo comenzaron a hablar de las cosas de Xiao. Su padre sabía dónde estaba su nieta, durmiendo la siesta, estirada cuán larga era, sobre el pecho de su padre, pero en ese momento no le dijo nada a Xiao. De Cao no sabía dónde podía estar, pero se suponía que estaría con Tifón, que cada día que pasaba más la miraba «con ojos de cordero degollado».

-Pero, padre, y…¿Y si tienen un bebé? -Será muy bienvenido, ¿o no? – Sí…claro…pero, padre…¿Y si sale negrito, como su padre? – Será un precioso niño o niña de ojos asiáticos y piel morenita. ¿No crees? – Me parece una extraña combinación, padre. – ¿Extraña? ¿Por qué?; entonces también sería extraña Eva Li o los hijos que tienen los españoles con mujeres chinas o tagalas. Hija mía, no hay nada extraño en el ser humano, lo único extraño es nuestra forma de ver las cosas. El mundo ha cambiado mucho y cambiará mucho más. Hija, la riqueza no se mide por o solo por el dinero o las propiedades que acumulamos, también nos hacen ricos, y mucho más ricos que el poder o el dinero, el comprender a los demás, saber cómo son otras culturas u otras religiones y aceptarlas…Mi nieta, hija, es una niña muy afortunada, vive entre tres culturas, ella es china y española pero también filipina. Por sus venas corre sangre china y española, es una niña preciosa y será una niña que comprenderá las dos culturas y nunca podrá odiar a una o a otra porque forma parte de las dos…¡Tal vez, hija, así se terminen con las guerras…!

Xiao pensaba sobre lo que su padre le acaba de decir mientras tomaba pequeños sorbos de su taza de té. – El maestro dijo a Zixia: «Sé un noble erudito y no un vulgar arrogante». * -Gracias, padre, como siempre, tus lecciones me sirven de mucho…

Los días fueron pasando y llegó el día de hacer inventario; eran unos días agotadores; los almacenes estaban repletos de mercancías y había que contarlas todas y contrastarlas con lo ya vendido o lo comprado recientemente. Xiao bajo con los libros y el material de escribir a los almacenes. Lo depositó todo en la mesa que tenía preparada para poder ir haciendo las anotaciones necesarias. Se dió un paseo por aquel almacén, que era el más grande de los cuatro que tenía, mirando todo con atención . A llegar al fondo del gran almacén escuchó que algo o alguien se movía entre las sombras. Xiao, precavida, preguntó ¿quién anda ahí? La cabeza de Cao con su melena negra revuelta, apareció entre las sombras.

-Cao, ¿pero qué haces aquí? Tras la despeinada melena de Cao apareció la cara del vigilante nocturno, el antiguo soldado Sheng. Xiao se sintió confusa, si la hubiese encontrado con Tifón, tal vez no se hubiese sentido tan confusa, además Tifón, a pesar de haber sido esclavo, era todo un caballero y Xiao tenía por seguro, que para hacerle el amor a Cao, se reservaría una de las mejores habitaciones de la Duquesa o, tal vez, algún paraje idílico y romántico como le habían dicho a Xiao que había por aquellas islas.

Xiao se enfadó, no por que Cao estuviese con un hombre a hurtadillas; Xiao podía verlo como una travesura o una locura; se enfadó por que aquel no era un hombre que mereciese a Cao, a una mujer como Cao, con su cultura y su posición.

-Cao, ¡vístete, tenemos trabajo!, hoy es día de inventario. Cao supo que Xiao se había enfadado. Xiao salió al jardín donde su padre seguía degustando el té. -Padre, acabo de encontrar a Cao, ¡estaba con el vigilante nocturno en el fondo del almacén! – ¿Cómo? ¡Esta chica se ha vuelto loca! ¡Dile ahora mismo que venga!

Xiao fue a buscar a Cao y las dos mujeres se llegaron debajo de aquel árbol en el que pasaba las tardes su padre. El abuelo preguntó a Cao qué hacía allí escondida con aquel hombre. Cao, más tímida que temerosa, le contó a su padre adoptivo qué hacía y por qué. El abuelo, comprendió que la naturaleza es como es, y que Cao, ya una mujer adulta, sintiese necesidades como ser amada y no sentirse sola por las noches en su lecho. Aún así; el abuelo; le echó una buena regañina; no le importaba que tuviese un hombre, pero si le importaba, al igual que a Xiao, que fuese un hombre que la quisiese de verdad. El abuelo sabía que aquel ex soldado imperial, cuando llegó a Manila, dejó el ejército, viendo que en cualquier otro oficio podría prosperar y hacerse inmensamente rico…eso era lo que pensaba, en realidad el antiguo soldado Sheng.

Sheng relaizó varios oficios, pero ninguno le convenció, demasiado esfuerzo y demasiado poco dinero a corto y mediano plazo. Así que pensando en la forma de hacerse rico rápidamente ideó la estrategia de que si enamoraba a alguna de aquellas niñas tontas, su fortuna, si se casaba con alguna de ellas, sería superior a lo que él habría podido llegar a imaginar. Así que cuando se enteró de que aquellas señoritas ricas buscaban quien las protegiese, a ellas y a su fortuna, por las noches, no dudó en hacerse con el puesto. No le costó demasiado enamorar a aquella niña tonta de Cao. Sheng, ya veía su sueño de ser rico muy cerca, pero no contó con que aquella familia y aquellas mujeres no eran tontas.

-Cao, hija, si hubiese sido otro, Cheng o Tifón, y hubieseis estado en tus aposentos, no me habría importado, pero con ese… -Padre, de todas formas, creo que va siendo hora de que Cao tenga su propia casa, es una mujer adulta y… pensaba hacer otra torre en ese otro lado… -Me parece una buena idea, es hora que tú, Cao, tengas tu propia intimidad…tu propia casa…pero…con condiciones. Xiao construye esa nueva torre y una casita modesta al otro lado del jardín. Esa casita será la nueva vivienda de Cao hasta…hasta que sé de cuenta de que lo que está haciendo es una chiquillada. Cuando tengas un buen candidato a ser tu marido, entonces la torre nueva será tu hogar.

-¡Padre…! -¡Ya vale, Cao! ¡Ahora volved al trabajo! Cao, avergonzada y confundida, le dijo a Xiao, que Sheng la hacía reír mucho y que por eso… ella lo quería. Xiao, miró con cariño y enfado a la vez a la pequeña de sus hermanas adoptivas. – Cao, te entiendo pero…debes aprender… -Xiao no terminó la frase, iba a decir algo que su padre le dijo hacía mucho tiempo; » Los hombres se enamoran de lo que ven, las mujeres se enamoran de lo escuchan». ¿Y si fuese cierto? ¿Y si a ella le hubiese pasado lo mismo? Mañana lo sabría, mañana tomaría el té en el sobreático con Tomás. Mañana sabría la verdad, su verdad y la de él; ¿harían juntos una sola verdad, un solo mundo?

Mañana sería otro día. Mañana sería el día de un nuevo comienzo.

El verdadero duque de Wu, regañando a Cao. Imagen generada por IA.

*Analectas, Confucio. Capítulo 6; Analecta 13.

Ponte en contacto con nosotros

Bienvenido a un mundo de posibilidades ilimitadas, donde el viaje es tan emocionante y donde cada momento es una oportunidad.

← Volver

Gracias por tu respuesta. ✨

Descubre más desde ¿Y si empezamos a cambiar el mundo?

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo