Hoy me siento extraño. La lluvia, aquí, a orillas del cantábrico no cesa. El sol cada día se apaga más temprano y se enciende más tarde.
Sueño. Sueño con un país lejano, de ensueño onírico, de colores imposibles, donde la dicha de la calma no de espacio a las sombras del corazón.
Sueño con un corazón palpitando al lado del mío, a nuestro ritmo pausado.
Sueño como en nuestra quietud, en nuestra calma, no hay palabras, me gusta cuando callamos por que no estamos ausentes, estamos más presentes y cercanos que con todas las palabras de todos los idiomas del mundo.
¿Para que las palabras? Si cuando vemos, callados, quietos, juntos el anochecer o el primer rayo de luz nos descubre despiertos y abrazados ya todo está dicho con besos y abrazos.
Sueño…con un país lejano, donde tú seas el hogar. Donde podamos ver anochecer y amanecer abrazados, sin palabras…¿Para qué? Si ya está todo dicho cuando nos miramos a los ojos o nuestras pieles se rozan y estremecen.
Sueño con un país lejano…donde solo tú seas hogar.
Sueño…

3 respuestas a «Lluvia»
Vaya, Alfonso. Me encanta el título y lo escrito, ufff sin palabras. Cautivante. Hermoso por completo.
Gracias Sheila
Mereces.