¿Y si comenzamos a cambiar el mundo?

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Cuando escribí «La duquesa» no fuí consciente de la magnitud que acabaría teniendo, al menos para mí, y la de páginas en word y con la letra a tamaño 12. Ayer me quedé sorprendido 257 páginas a tamaño A4 (tamaño folio).

Hace algunas semanas me planteé qué sucedería si la publicase. Comencé a buscar información de como publicar una novela. Al cabo de un tiempo una editorial poco o nada conocida se puso en contacto conmigo y me dijeron que les enviase el manuscrito. Como te podrás imaginar, todo fueron elogios y halagos hacia la obra y el autor. Me enviaron el contrato, lo rechace no por que fuese leonino, si no por que en esas condiciones es imposible publicar. Cuando un escritor sea novel o no, la gustaría publicar, desea varias cosas, una es ganar algo de dinero vendiendo su obra (ya nadie se hace rico publicando una novela o ensayo), la otra es ver recompensado su ego, y la tercera sentir satisfacción por las personas que hayan podido disfrutar de su escrito.

Repasando por encima «La duquesa» me dí cuenta de la cantidad de cosas que me dejé fuera como contar como el real de a ocho, de plata, y que tenía estampado en una de sus caras lo que es el símbolo del dólar estadounidense (por aquel entonces con el significado de más allá de las Columnas de Hércules) era una moneda que circulaba por China de forma «oficial» y cómo habría sido más sorpresivo y extraño para Tomás el encontrarse las monedas españolas en un lugar tan alejado como en las manos de Xiao.

O cómo, por ejemplo, las peinetas o los churros los importamos de China y como los españoles los asimilamos tanto que hoy en día creemos que churros o peinetas serían cosas dejadas por los moros después de ochocientos años de Islam en la península Ibérica.

Nosotros les llevamos no solo la plata que necesitaban, sino que también, las patatas, que tantas hambrunas, incluida China, han soportado como único comestible.

Es curioso como, ya dije aquí no hace mucho, como dos culturas tan distintas (en un principio) acaban asimilando cosas de la otra cultura.

Creo que tuve mucha suerte en la vida al haberme educado en una sociedad (que también he comentado aquí) multicultural, multiétnica y multireligiosa en aquella España de los años setenta y luego durante los años de mi vida militar en la que conviví con gentes de todo el planeta (A veces recuerdo a aquel Argentino, e ojos intensamente azules y boludo que se hizo pasar por loco para poder regresar a la Argentina).

Vas asimilando cosas y te vas dando cuenta de otras muchas, a veces estereotipo a según qué grupo social, pero no por su religión o su cultura, si no, en los tiempos que corren por su radicalidad.

Es curioso, o tal vez no tanto, como los españoles somos asimiladores de otras culturas sin perder nuestra propia idiosincrasia.

Hace tiempo que charlando con Mei Ling, no recuerdo que fue lo que me dijo para que yo le respondiese, -Mei Ling, España es una isla, quiero decir, geográficamente es una península, pero en lo socio cultural es una isla dentro de occidente. No somos iguales a nadie, España tiene una cultura y una forma de ser y de ver la vida que no tienen en ningún lugar de occidente, tal vez en sudamérica, pero creo que cada vez estamos más alejados de los países hispanos.

¿Serías capaz de imaginarte a una flamenca sin su peineta y su mantón de Manila?, ¿Sin comer churros con chocolate a las seis de la mañana? o ¿sin comer un arroz a la cubana con su huevo frito y su plátano?…Ya ves, en nuestra cultura y gastronomía asimilamos cosas de otras partes del mundo y otras partes del mundo asimilaron cosas nuestras.

Aquella época, desde el siglo XV hasta el XIX, no fue una época en la que se vivió en un lecho de rosas, hubo de todo como siempre en todas las épocas de la humanidad, sin embargo, los españoles nunca fuimos un imperio depredador sino integrador y esa es nuestra grandeza. Ser capaces de dormir con personas de otro color de piel y otros rasgos faciales, teniendo claro que son tan seres humanos como tu y yo.

No recuerdo cuando ni en donde escuche a un tipo que aseguraba que el dormir juntos se había inventado para tener un acceso fácil y rápido al sexo. No sé tu, pero a veces, cuando escucho gilipolleces como esta me entran ganas de… Si hubiese tenido a este tipo delante lo habría puesto de vuelta y media por ignorante.

Filogenéticamente somos una especie vivípara y de reproducción sexual donde las hembras (filogenéticamente) son las que hacen cargo de la cria de sus cachorros. Los bebés y no tan bebés, se aferran a su madre (como cualquier cría de primate) hasta más allá del destete. Esto es algo se va a repetir a lo largo de toda la vida de los individuos que se abrazaran cuando sientan alguna emoción, o como en el caso de la edad de hielo,se abrazarán y dormirían juntos por una simple cuestión energética, es decir para entrar en calor, el acceso más o menos fácil a las hembras ya estaba más que inventado desde antes de que nuestra genealogía bajase del árbol y se alzase sobre dos patas.

Hecho de menos a Mei Ling y echo de menos dormir con ella, acurrucada y abrazada a mi como si me fuese a escapar, como si ella fuese una gatita que busca calor.

Hecho de menos aquella sociedad que viví donde todos los jovencitos y jovencitas éramos iguales, donde todo tenía cabida y valor.

De alguna manera sigo viviendo así, sigo viendo la vida de aquella manera, sin discriminar a nadie por su sexo, raza o religión. Solo discrimino a mi manera, cuando algo o alguien no me gusta, me voy y me olvido y se acabó. Si tienes claro que, como poco, no le vas a gustar al 50% de la población mundial ya has dado paso importante para que muchas cosas y tipos y tipas de este mundo te traigan sin cuidado. Pero también has de tener en cuenta una cosa, la historia de tu nación, y a través de ella, intentar ser mejor un poco cada día aunque los tiempos estén para odiar a todo y a todos.

La proxima vez que veas una bailaora flamenca y a las seis de la mañana estés pidiendo un chocolate con churros, recuerda que todo eso vino de más allá de las columnas de hércules, donde otra gente, de rasgos faciales distintos a los tuyos pudieron mejorar en algo su vida gracias a que nosotros les dimos algo a cambio y estos intercambios nos debieron y nos deberían hacernos un poco mejores.

Tengo ganas de desayunar con Mei Ling un chocolate con churros.

Tengo ganas de tener con esa chica una «duquesa china».

Aquí te dejo un short de María Elvira roca que te explica esto de nuestro intercambio cultural mejor que yo.

El Páter Atila, ya en su nueva vida en China, con sus dos esposas gemelas, fué el traductor en «La duquesa» de un montón de libros del chino al español y viceversa…como ves, la realidad siempre supera a la ficción.

Una respuesta a «Los churros, China y el Imperio español.»

  1. Avatar de Eva

    Qué interesante, así que los churros (y tantas otras cosas) nos vienen de China… no puedo estar más de acuerdo contigo, todo intercambio basado en el respeto, es enriquecedor para las dos partes. Le debemos mucho a Oriente, tanto a nivel material como espiritual. Gracias por enseñarnos tanto, Alfonso. Un abrazo fuerte y buena semana

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