Sorpresas te da la vida, la vida te da sorpresas, un viejo refrán español que se hizo famoso gracias a la música. Hace algunos meses conocí a alguien, comenzamos a hablar, como creo que ya me conoces sabes que tengo una curiosidad natural por todo aquello que no sea yo mismo y por todo aquello que no sea nosotros mismos, es decir, por otras culturas, por otras filosofías, por otras formas de pensamiento. A lo largo de mi vida me he dado cuenta de que estés en la latitud en la que estés siempre serás tú y los demás siempre serán ajenos a ti, ajenos a más allá de tu piel.
Al cabo de unos meses aquella persona me envió un mensaje una mañana. -Hola. No conocía el número de teléfono, el nombre me dejó confundido. -¿Mi jefa?, y, ¿qué coño hace enviándome un mensaje desde otro número de teléfono?. Paré en un área de servicio, revisé el número de teléfono; mi sorpresa fue mayúscula; no era mi jefa; era aquella persona con la que llevaba meses viéndonos tan solo una o dos horas al mes. -¡Hola!, ¿todo bien? le respondí sorprendido, ni me acordaba que hacía tiempo le dí mi teléfono. -Te amo, no dejo de pensar en ti, fue su respuesta. Aquello me pilló por sorpresa. Los meses continuaron pasando y seguíamos igual viéndonos tan solo una o dos horas cada mes. Tenemos una vida complicada por el trabajo, es cierto, pero siempre he creído que quién dice que te quiere saca tiempo de donde no lo hay para pasar tiempo juntos.
Me ha contado en más de una ocasión su situación y yo, cada mes que pasa me la creo menos.
El otro día me encontré con la menor de mis excuñadas, resulta que somos vecinos, ¡qué cosas tiene la vida!, después de todo lo sucedido y los años transcurridos, cenamos juntos, nos hartamos a reír y nos contamos un poco nuestra vida y la de aquellos de los que nada sabemos bien por que no queremos o no podemos. Mi excuñada es negra.
Siempre he vivido rodeado de otras «razas», de otras culturas y siempre he visto lo mismo. Quien te quiere saca tiempo para estar contigo. Quien te ama te saca una sonrisa.
El otro día, la última vez que vi a mi «enamorada» aprovechando que me dijo que le gustaban los niños (y no, no es que quiera tener hijos) le comenté que si yo tuviese mucho dinero me iría a Asia y crearía una fundación o una misión, llámalo como quieras, y me dedicaría a sacar a los niños y niñas de la calle así como a sacar a las prostitutas de ese mal llamado «trabajo» y crear familias con ellos, darles un trabajo digno, educación, respeto, dignidad…; su respuesta me dejó sin palabras. -Si no hubiese prostitutas habría más violaciones. Me alejé, sencillamente me alejé de aquella mujer que decía que me amaba pero no sacaba tiempo para tener un nosotros y que o bien no había escuchado mis palabras o no le interesaban o sencillamente no es humana.
¿Sabes? Solo quiero ser un ser humano, humano, solo eso, humano. No quiero más personas a mi lado que buscan sólo su «escalera hacia el cielo»
¿Sabes? Ya no hay seres humanos, humanos, en este planeta, si es que alguna vez es que los hubo.
Solo quiero ser humano. Solo quiero ver humanidad a mi alrededor.
Tal vez, algún día, tenga una pequeña cabaña en las montañas del norte con vistas al mar, un pastor alemán y un gato y dedicarme a cuidar mi huerto y morir viendo el mar.
Humano, solo ser humano, sólo eso.
